En 1910 El magnate de la prensa William Randolph Hearst propietario de emisoras de radio, la mayor cadena de periódicos de EE UU y de su propia agencia de noticias. Su prensa estaba dedicada al sensacionalismo, además, por su ideología de corte ultraderechista dio cobertura a la propaganda nazi mediante sus medios de comunicación tras ser recibido por Hitler en 1934. También era propietario de la principal empresa maderera del país y latifundista en Chihuahua (México).
El cáñamo venía siendo utilizado tradicionalmente en la industria, como materia prima para la producción de papel, cuerdas y tela.
En 1917 George Schlichten inventó la máquina descorticadora (Herer, 1999:49), que iba a servir para recolectar de manera mucho más eficaz el cáñamo, evitando así los días en remojo y las molestias consiguientes.
Schlichten había gastado ya en 20 años 400.000 dólares para crear el descorticador.
- La nueva máquina separaba las fibras duras de las blandas en un tiempo récord. La invención de la descorticadora suponía una fuerte amenaza para la industria del algodón, que estaba fuertemente ligada con los sectores políticos más influyentes, éstos junto con los medios de comunicación ligados a la industria maderera potenciaron la idea del cáñamo maldito y fomentaron la prohibición con leyes restrictivas del uso del cáñamo.
Desde los medios de comunicación de Hearst y los de El Paso (Texas) se empezaron a difundir una serie de mentiras como que fumar marihuana convertía a los mexicanos en asesinos. La presión mediática condujo a que se aprobara la Ordenanza de El Paso de 1914 prohibiendo la venta y posesión de marihuana. Dicha ley se llenó de tintes racistas al ser utilizada para controlar a los mexicanos. Cinco años después se prohibió el cannabis en todo el estado. En 1915 se hicieron las primeras leyes estatales que prohibían también el cannabis en California y Utah.
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